Déjate de monsergas y manda a PUE a hacer gárgaras

El concepto PUE sigue dando bastante que hablar y, de hecho, se ha convertido, por vía del ya famoso RD, en un indiscutible objeto de deseo, marcado como meta de diseño y operación.

Por mi parte, llevo años intentando poner este parámetro en su escenario correcto, pero no está resultando sencillo. Hoy lo presentaré desde otro punto de vista al que no se hace mención habitualmente pero que puede resultar bastante esclarecedor. Y para ello voy a recurrir a un escenario convencional, entendiendo como tal el de servidores tradicionales trabajando con refrigeración por aire (los mismos criterios son perfectamente aplicables para otras tecnologías, pero confundirían un planteamiento, por otra parte, complicado).

Como quiera que PUE suele estar muy asociada a la parte de cooling, analicemos las diferentes franjas de funcionamiento que se plantean a medida que, con intención de aprovechar más horas de freecooling, vamos elevando la temperatura de entrada. Así, nos encontramos con una primera franja que termina en el rango superior de la zona recomendable por ASHRAE, es decir, los 27ºC, donde esa elevación no altera el consumo IT pero sí mejora el de la parte de clima. La consecuencia es un menor consumo global al tiempo que PUE mejora, es decir, “todo miel sobre hojuelas” (ver tabla adjunta donde en vez del concepto PUE viene reflejada su inversa la DCiE por la sencilla razón de que elevar DCiE es mejorar, al contrario que PUE donde un indicador de mejora puede ser confundido con un empeoramiento de la situación).

Grafico_Dejate_de_monsergas

La segunda franja es aquella donde el operador eleva la temperatura por encima de los límites recomendados, conociendo que los posibles efectos de reducción en la vida útil de los componentes son despreciables por tratarse de plazos muy superiores a los de renovación de los propios equipos IT. Ante este escenario, el consumo IT se empieza a incrementar por el cambio de régimen de los ventiladores, pero la mejora (disminución) en la parte de clima, compensa ese exceso, determinando un saldo aún positivo. Es decir, más consumo IT, menos de clima, con una mejora muy notable en DCiE y todavía un menor consumo global. Esta franja terminaría en el punto donde podamos establecer que “lo comido por lo servido”.

La tercera franja supone que el exceso de un consumo IT, que es cada vez mayor en la medida que sube la temperatura, ya sobrepasa la reducción en clima presentando un marco de funcionamiento curioso, donde la pareja DCiE-PUE mejora “como un tiro” pero donde el consumo global se incrementa y la eficiencia del centro en su conjunto empieza a resentirse.

No se me ocurre un mejor ejemplo para ilustrar el hecho de que PUE no es un indicador de eficiencia global por lo que, marcarlo como objetivo principal supone tener una mirada bastante corta.

En sí, dividir el consumo total por el de la parte IT resulta un concepto sencillo de entender y sirve muy bien para lo que sirve, pero si empezamos a complicarnos las cosas y lo que va a conseguir es confundirte, casi mejor, déjate de monsergas, mira el consumo global, y manda a PUE a hacer gárgaras.