La paradoja de Jevons

Y es que, se da una paradoja consistente en que las mejoras logradas por la tecnología en materia de eficiencia, se ven muchas veces contrarrestadas por una inmediata progresión en los consumos, fruto de un mayor acceso al servicio por razones de coste, sencillez y, por ello, de popularidad. Es decir, que, desde el punto de vista medioambiental, estamos haciendo un pan como unas tortas.

Esta situación es conocida como la paradoja de Jevons (William Stanley Jevons. Liverpool 1835) que, en la línea de sus estudios sobre Economía Política, publicó un trabajo sobre el carbón (The Coal Question-1865) donde se presentaba esta contradicción, según la cual, y teniendo como referencia una perspectiva ecológica de la economía, no tendría mucho sentido mejorar nada que condujese a un mayor consumo sobre bienes escasos (en su caso el carbón, o la propia energía como fuente).

Al igual que la podríamos aplicar a nuestro entorno doméstico, para explicar lo que sucede cada vez que intentamos ordenar un trastero, la paradoja de Jevons resulta, hoy en día, evidente e inmediata en su adaptación al mundo de las tecnologías de la información, dándose un claro ejemplo donde la miniaturización, de tremendo alcance (véase "A vueltas con la Ley de Moore"), se ve arrasada por el tsunami del aumento en las necesidades, cuyas proporciones de crecimiento son muy superiores a las de rebaja en los espacios y potencias augurado por Moore.

Todos los estudios realizados sobre el impacto energético del sector de los data centers (ref. informe de la EPA al congreso USA en 2007 y posteriores) tienen el foco puesto en la producción de energía necesaria para sostener la presente explosión de necesidades (véase El Paso a la Exaescala).

Exactamente lo que se temía el bueno de Jevons hace más de 150 años.

Con ocasión de la visita a Santiago de nuestro presidente, el equipo se reunió, de una manera informal, para cargar las pilas.

Aunque con las notables ausencias de José Manuel y de Ramón (respectivamente arquitecto e ingeniero responsables del proyecto ejecutivo) asistieron: los directores de la PMO (arquitectura e ingeniería), los ingenieros mecánicos, los eléctricos, los especialistas en seguridad, el ITO, el arquitecto residente y el firmante, el gestor BIM y los responsables de la parte administrativa de los procesos.

Por cierto, la noche acabó bien, eso sí, con una buena tormenta con mucha lluvia y aparato eléctrico. No en vano, Garcerán había vuelto a Santiago (ver la publicación en el blog “La lluvia en Santiago")


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