El rol de Director de Proyecto por parte del usuario final
El proyecto del Data Center de Repsol, que recibió en su momento el “Premio al Mejor Data Center Corporativo en los DCD Latam Awards 2018”, acaba de obtener la certificación Tier III en Facility por parte de Uptime Institute.
El proyecto, que tuvo como principal reto la adaptación del Data Center a una torre de oficinas ya existente, con las consiguientes reformas y refuerzos en espacios y estructuras, ha realizado un proceso de certificación poco convencional.
Tanto la certificación de Diseño como la de Facility se han llevado a cabo con posterioridad a la construcción y puesta en marcha del centro.
Al comienzo del proyecto, PQC recibió el encargo de Repsol de diseñar una topología de mantenibilidad concurrente, equiparable a Tier III, pero sin tener como objetivo tal certificación. Con el paso del tiempo, Repsol reconsideró esta posibilidad y decidió iniciar un proceso que se ha desarrollado con apreciable celeridad, separándose apenas un mes las validaciones, por parte del organismo certificador, del diseño y de la construcción.
Hace poco publicamos un artículo ("Los roles en un data center") en el que describíamos las diferentes funciones que se suelen asignar para el diseño, construcción y operación de un data center, pero todos ellos estaban presentados bajo la óptica de los colaboradores externos y, por ello, dibujaba un escenario incompleto, en el que faltaba una de las patas más importantes de la silla, que no es otra que la del que podríamos llamar “Director Interno de Proyecto”, es decir, ese miembro de la organización, futura usuaria del data center, sobre quien recae la responsabilidad del mismo.
A esta figura, habitualmente, no hay que contratarla fuera ya que existe dentro de la casa, pero de su correcta asignación depende sobremanera el éxito del proyecto. Las organizaciones para las que trabajamos habitualmente son apreciablemente distintas unas de otras, y sus criterios también, por lo que, a veces, se perciben importantes diferencias en la manera en la que discurre el desarrollo de cada uno de los trabajos.
Hace todavía no muchos años, con ocasión de la inauguración de un Data Center en el que habíamos participado con una muy extensa dedicación, cuando todo el mundo se estaba intercambiando felicitaciones por el gran éxito que supuso su diseño y construcción, el Director de Proyecto por la parte del Cliente me felicitó por el trabajo de PQC en todo el proceso, pero se mostró muy sorprendido cuando le dije que aceptaba gustosamente su cumplido pero que, en realidad, las felicitaciones de verdad tenían que ser para él.
Que el éxito final se había debido, en una muy elevada proporción, a su capacidad para conducir el proceso de forma que cada quién pudiese realizar su tarea de una forma ágil. Para ello, entre otros conceptos, habían sido determinantes:
- Su influencia y determinación a la hora de seleccionar los colaboradores
- Su capacidad a la hora de tomar decisiones y de dejar tomarlas a cada especialista en su materia
- Su convencimiento de no intentar abarcarlo todo y, por ello, delegar tareas y responsabilidades
- Su permanente huida de la “reunionitis aguda”, afección típica que ataca a gestores de menor perfil
- Su acierto a la hora de coordinar a los diferentes agentes intervinientes
- En definitiva, su agilidad en la resolución de cada controvertido asunto que, como en todo proyecto que se precie, había ido surgiendo por el camino
Este rol de dirección interna tiene muchos nombres asociados a proyectos de evolución ejemplar (seguro que más de uno se está reconociendo al leer estas letras), por lo que no sería justo citar sólo algunos, al tiempo que, seguramente, incurriríamos en algún olvido injustificado.
Cuando en un nuevo trabajo vislumbras la presencia de uno de estos directores de proyecto, inmediatamente se hace la luz y el horizonte se presenta con bastante claridad.
Nuestro trabajo resulta mucho más sencillo y productivo, siendo fácil, por ello, apostar por una resolución del proyecto en tiempo, coste y calidad.

Los ensayos finales de verificación, conducidos por Jon Mikel López por la parte de PQC, tuvieron lugar el pasado mes de diciembre.
Con este nuevo sello, PQC alcanza la decena de centros certificados en construcción para ese nivel de topología, cifra a la que, en breve, se sumarán otros cuatro centros, ya certificados en diseño, y actualmente en espera de realizar la fase de ensayos.
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