Rendimiento de las GPU
Así, de primeras, uno diría que dos GPUs idénticas, fabricadas con el mismo proceso y materiales, ofrecerían idénticas prestaciones, pero, por lo visto, nada más lejos de la realidad. De hecho, la variabilidad es importante ya desde los primeros análisis que sobre esta materia comenzaron antes incluso de 2022.
Al fenómeno se le conoce como la “lotería del silicio” y lo que pone sobre la mesa es una cierta componente de azar a la hora de obtener una respuesta mejor o peor cuando uno acude al mercado requiriendo este tipo de servicios IT (por ejemplo, el pago por hora en utilización de una GPU por parte de tu proveedor de Cloud).
La conclusión de un análisis efectuado sobre miles de GPUs (11 distintos modelos de Nvidia) determinó que la capacidad de computación variaba en todos los modelos, alcanzando un máximo del 34,5% en el 259 H100 PCIe, así como el ancho de banda de la memoria que, en el modelo 253H200SXM, alcanzaba una desviación del 38%.
Existirían varias causas que justifican esa dispersión sobre la base de elementos que tendrían que resultar “idénticos”. Algunas pueden ser tan evidentes como el método de enfriamiento, la configuración del sistema por parte del proveedor o la cantidad de utilización del chip, pero lo sorprendente es que el auténtico culpable es el propio chip en cuanto a sus características constructivas.
Es curioso observar también cómo las “franjas” de funcionamiento entre modelos más antiguos y más nuevos llegan a veces a solaparse, es decir, poder entregar más capacidad un modelo viejo que su equivalente de nueva generación,