Normalmente, cuando hablamos de certificaciones, lo hacemos casi exclusivamente sobre los niveles más altos en cuanto a redundancias se refiere, no siendo habitual que hablemos de las topologías más bajas, al menos no en cuanto al hecho de reconocer que lo son y certificarlas.

Una de las cosas que más curiosa me ha resultado dentro de mi amplia trayectoria en el mundo eléctrico es aquella explicación por la cual el disparo múltiple e intempestivo de los interruptores diferenciales se debía a un fenómeno de “simpatía”. Algo así como decir que, “ya que estoy aquí, me