Dentro de una trayectoria de muchos años en cualquier sector, siempre hay personas que suponen un descubrimiento especial para uno, y el mundo de los data centers no es una excepción a esa regla.

El apelativo Frankenstein suele utilizarse cuando alguien quiere describir una mezcla de cosas sin aparente relación entre ellas, tomando este nombre del innominado monstruo creado, utilizando partes de distintos cadáveres, por el Dr. Frankenstein en la novela de Mary Shelley.

En los últimos años, el tema de la eficiencia energética en los data center está siendo un asunto bastante recurrente y su relación con la disponibilidad un tema tratado con profusión de comentarios y apuntado en direcciones, a veces, distintas, dependiendo de quién se halle en el origen de los mismo

En la práctica totalidad de los proyectos actuales de data center, así como en los assessment, auditorías, estudios específicos y reingenierías de los ya existentes, existe una referencia común para la definición de la topología electromecánica que soporta las operaciones IT.

Hace ya muchos años, el director general de medios de un importante banco me dijo una frase que se me quedó grabada a fuego. “No sé cómo lo habéis hecho, pero habéis logrado tener palpitando en la palma de vuestra mano el corazón del negocio. En este caso, del nuestro”