El Internet de no tantas cosas

Si nos remontamos a 2010, el CEO de Ericsson, Hans Vestburg, fue uno de los primeros en lanzar a la arena la cifra de 50 billones de dispositivos conectados a internet para 2020 (en la versión anglosajona del billón, es decir, 50.000 millones). Un año más tarde, Dave Evans de Cisco publicó idénticas expectativas a alcanzar en 2020. Esa cifra ha influido notoriamente en todas las previsiones publicadas en los años posteriores.
Pues bien, tomando esos 50 billones como referencia, es decir, sin entrar a considerar la cifra de un trillón planteada en 2012 por IBM como previsión para 2015, la realidad presenta una evolución donde las apuestas están a la baja. Ericsson habla ahora de 28 billones para 2021, mientras que Evans (actualmente CTO de Stringify) plantea una previsión de 30. Y otras firmas están en la misma línea (IHS Markit 30,7, Gartner 20,8 e International Data Corp 28,1).
Independientemente de estas consideraciones, lo cierto es que cuando aparezcan en el mercado los próximos 10 billones de dispositivos conectados, la industria va a tener que afrontar un importante reto, que tiene varias líneas principales de consideración. Por un lado, la propia seguridad de los dispositivos, por otro, la forma de alimentar esos billones de pequeños elementos y, por último, cómo manejar la ingente cantidad de información inservible.
Cuando alguien tira una cifra al aire que se considera excesiva, hemos tenido siempre un dicho que aplicar en tales casos. Aquello de “MENOS LOBOS CAPERUCITA”. Sin embargo en este caso, a pesar del recorte sustancial en los números, lobos sigue habiendo, y ¡a manta!






Desde el primer momento SONDA ha sido consciente, de que, a pesar de que la acreditación Tier III de construcción y diseño otorgaba a su data center una excelente garantía de disponibilidad, un 70% de los problemas que afectan a un entorno de misión crítica tienen que ver con asuntos relacionados con la operación y el mantenimiento. Por ello, dedicó sus mejores esfuerzos a conseguir niveles óptimos en el manejo de sus más importantes activos y a buscar los complementos necesarios para alcanzar niveles de excelencia.
Sergio Rademacher, Gerente Corporativo de Servicios de Datacenter y Cloud de SONDA, destacó que “con estas certificaciones buscamos demostrar que nuestros servicios de datacenter y cloud están alineados con las mejores prácticas del mercado. Hoy en día, somos uno de los pocos proveedores capaces de alojar en nuestro centro de datos de Santiago los datos y aplicaciones de empresas que requieren altos niveles de seguridad y confiabilidad, en un entorno operativo que se rige por los más estrictos estándares para garantizar su continuidad operacional”.
Ya desde la fase 1, con la creación de las salas 1 y 2 y certificadas en construcción en abril de 2013, se constituyó un equipo de personas altamente cualificado para asumir tal responsabilidad. Para cuando se terminó la fase 2, con la incorporación de las salas 3 y 4, el centro de datos ya estaba certificado Tier III Facility en mayo de 2015, y todo lo concerniente a operación y mantenimiento disponía ya gran madurez. Por ello, y en coincidencia con el comienzo del desarrollo de la tercera y última fase (salas 5 y 6), SONDA decidió someterse al juicio de Uptime Institute en el capítulo de la sostenibilidad operativa, solicitando la certificación en ese campo, lo que nos ubica dentro de un pequeño y selecto grupo de proveedores en la región.
Con objeto de tener una buena garantía en el proceso a emprender, SONDA contó con el apoyo de la empresa PQC, con quien ya trabajó en el diseño y construcción de la fase 2 y lo está haciendo actualmente en la 3. En el caso de la sostenibilidad operativa, PQC ya disponía de una experiencia inigualable al ser la primera ingeniería en participar en la obtención de un Tier IV GOLD fuera de Norteamérica, algo que, sin duda, podría resultar de gran ayuda para agilizar el proceso.
A partir de esos condicionantes de partida, y repartidos los roles según lo indicado, el proceso de certificación ha sido muy rápido, ya que la situación mostrada en la primera visita de los técnicos del organismo certificador fue de muy alto nivel, con lo que las acciones y puntos en los que intervenir resultaron mínimas en número y muy rápidas de ejecución.










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